Déjame mirarte, déjame tocarte.
Me lidas los días en gris.
No hay mejores manos que las de
una dama, toca firme, justo, suave,
expertos guantes de porcelana.
Quiero el frenesí que tanto prometen
tus historias, quiero besos de fondo,
lenguas que danzan mojadas.
(Duermo, la conciencia vuelve, se recupera
y continua...)
Tómame por donde desees.
La imagino tocandome, que tan
acetosa mano me corre, que tan
exquisita boca lo hace.
He de mover kilómetros buscando,
buscando... no lo se.
Deme inmenso placer, doscientas
lágrimas y un buen libro
que leer.
Mademoiselle...
Imagíneme entre sus piernas
lamiendo, mordiendo, probando
su sabor, el delicioso sabor,
y verle completamente corrida...
Lo haría, todo lo que imagine
lo haría ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario